
Suelo pensar bastante en el pasado. Como quien ve películas antiguas. Si me esfuerzo lo suficiente llego a tener recuerdos muy vivos...
La memoria es algo muy curioso. Es como un cajón lleno de cosas inútiles y absurdas. Y lo más curioso es que siempre olvidamos las más importantes...
¿Sabes qué? Creo que las personas vivimos a base de ir quemando nuestros recuerdos. Y a la hora de mantenerse vivos, da lo mismo si esos recuerdos eran importantes o no. Son solamente el combustible que quemamos. Cuando lanzas papeles al fuego, da lo mismo que sean recortes de revista, páginas de un libro de filosofia o billetes de cincuenta euros... Son simplemente papeles, ¿no? Mientras los quema, el fuego no va pensando "Oh! Esto es Kant!" o "La modelo de este anuncio esta bien buena!". Son simples papeles. Con los recuerdos pasa lo mismo, tanto con los que son importantes, como con los que lo son menos, como con los que no lo son en absoluto...
Creo que eso es lo que me ha permitido vivir hasta el dia de hoy. Abrir de tanto en tanto ese cajón, coger algo de su interior al azar, y lanzarlo al fuego. Y deleitarme con las cambiantes formas de las llamas al arder...
Nota del autor: Este texto no ha sido del todo invención mia. Leyendo "After Dark" de Haruki Murakami (quiero leerme toda la obra de este tio...) me he encontrado con este tema, y lo he expresado más o menos con mis palabras. Me siento bastante identificado con él :)